
A veces, para poner un poco de orden, donde sea, hay que desordenar todo. Para sembrar, para que la semilla tenga alguna chance, hay que remover la tierra…
Generalmente pasa eso con los pacientes. En los primeros tiempos de la terapia sienten que todo se convulsiona, que todo está donde no debería. Un sentimiento de inadecuación que adelanta, a veces, el darse cuenta.
Ayer disfruté unos buenos mates con una amiga. Ella también optó por tomar decisiones concretas, valientes. Optó por el cambio, por salir de la queja y animarse a confiar en que las cosas pueden mejorar, en que no hay obligación de quedarse donde la maltrataban. Bien por ella!
Cuando algo se remueve en nuestro interior y nos molesta, desordenemos y tratemos de encontrar un nuevo orden… Al menos por un tiempo. Para mi soplan tiempos de cambio. Hoy al menos intento cambiar este espacio donde vuelco pensamientos propios y los que por alguna razón, me estimulan. No es un simple cambio de diseño, hay atrás un cambio de conceptos, de reordenar prioridades, de repensar proyectos, ideas, de resignificar muchas cosas.
Es un comienzo.
Inés Tornabene

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