SIGUE AL CONEJO BLANCO

Si podés soñarlo, podés lograrlo


Es…

Primero hay que callar la mente. Después, escuchar al corazón.  Nuestro corazón sabe si puede creer. Cuando creemos, confiamos. Cuando confiamos, nos entregamos. Así dejamos expuesta el alma, sin reservas. Entonces ahí llega la paz. Entonces recordamos que no hay tiempo, no hay espacio, solo aquí y ahora. Entonces no hay angustia. Entonces sabemos que amamos, y que nos tenemos que dejar envolver por ese sentimiento. Y que se trata nada más que de eso. Sin esperar nada a cambio. Agradeciendo por sentirlo. Respirándolo. Y no hace falta decir ni explicar nada. No importa ni el cuándo, ni el dónde, ni el cómo. Nos pasa. Es.



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