A veces, cuando el amor genera angustia, la distancia que un sujeto pone entre si mismo y la persona amada, es inversamente proporcional a lo que siente por esa persona. O dicho de otra forma: es directamente proporcional a la angustia que le genera el sentimiento.
Hay personas que la única forma que tienen de tolerar un gran sentimiento es poniendo mucha, mucha distancia, respecto de la persona que lo genera.
En el mientras tanto, en esa distancia, la vida pasa.
En esos casos, lo que no se aprendió todavía, es que entre dos personas que se aman no hay distancia posible, porque el amor sucede en otra dimensión distinta a los kilómetros, a las horas, a los silencios.

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