No siempre, no todos podemos hablar con palabras. También hablamos con nuestros actos fallidos, con nuestros chistes, con nuestros olvidos, con nuestros sueños, con nuestros síntomas.
A veces, también hablamos con nuestros accidentes. Peligroso giro del decir que pone en riesgo al si mismo cuando no encontramos otra salida. Y la simbología se torna muy precisa y dramática.
16 besos. Uno por cada punto de sutura. Y una canción.

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