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Si podés soñarlo, podés lograrlo


Río

Me desperté con el sol. “Otro día viva”, pensé, con todas las posibilidades que eso implica.

“Qué lindo va a estar el río!”, sonrisa inmediata sabiendo cuánto necesitás el sol, el río y mucha paz.

Sábado de agenda completa. Calenté un café. Pensé un segundo: “dónde quiero estar hoy?”

Y quise estar donde estuve, a las 8:30 hs en el taller, entre ollas, batidoras, hornos, aromas, disfrutando cada una de las cosas que hice. Y quise estar con mi amiga-madre, para desearle buen viaje, para hablar de la vida, para escucharla y para aceptar la paz que me regala cada vez que nos vemos. Quise estar en casa, disfrutando del regalo que me hizo y del revuelo de cosas que dejó el pintor. Y quiero estar cocinando para mi amiga del alma y llevarle el postre que le gusta esta noche.

Y quiero estar escribiendo, mientras río, pensando que no me hace falta estar en el río para ser feliz, que soy feliz sabiendo lo que siento muy muy dentro mío. Y digo eso y me llega al celu la imagen de tu río y me acuerdo que sólo escribo para vos desde hace años en este blog. Y que no hay forma de que escriba para nadie mas.



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