Me gusta ese instante de la mañana cuando me despierto. Ojos cerrados, el cerebro comenzando a salir de las ondas mas profundas pero sin haber despertado del todo aún.
Instante mágico donde me doy cuenta que estoy viva y que tengo un día mas para vivir.
En ese momento lo primero que hago es agradecer. Agradezco al Universo por este nuevo día. Así voy a cerrar la noche, mi último pensamiento desde hace ya un tiempo es “gracias por este día de vida”.
Agradezco la vida y agradezco a mis padres. Este año incorporé la gratitud a mis padres en ese simple reconocimiento de haberme regalado la vida. Ambos están ya en otro plano, pero vivos en mi corazón
Desde que puse mi vida en “modo gratitud” en lugar de “modo necesidad” muchas cosas cambiaron. Hoy puedo distinguir (que no es lo mismo que simplemente ver) cada uno de los milagros que me rodean. Desde el cielo azul, o el cielo nublado o la lluvia, mis perras y mis gatos, mis nuevas plantas, Torino, estar sana, estar viva.
Cada vez que me agarro diciendo “necesito…” intento corregirme. No necesitamos nada, tenemos todo dentro nuestro, simplemente no lo sabemos o nos olvidamos.
Salir del “necesito” es salir de la carencia. Vivir en gratitud es vivir en abundancia. Así quiero vivir, de a un día a la vez.

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