Los días de sol me resultan indispensables para mantener una vibración alta y un ánimo fuerte. Se que no debería depender de un estímulo externo porque podría mantener mi energía bien arriba aún sin eso. Y digo podría porque mi biología es muy clara respecto a la cuota de sol que necesita, mi cerebro primitivo, reptilíneo clama por sol. Y en ese sentido Torino tiene ambas cosas, mucho sol, pero también días nublados. Especialmente en otoño e invierno.
Ayer fue un día de sol sin nubes, de paseo y de mimar a mi niña interior. Hoy es un día nublado, incluso tenemos un alto porcentaje de probabilidades de que nieve, lo cual puede quedar transformado en lluvia como suele pasar.
Pero reconozco que los días están bien distribuidos, suelen ser máximo dos días nublados o de lluvia y luego vuelve a salir el sol. Y cuando vamos así, estoy bien, y los días nublados son también disfrutados como días productivos y de intentar prestarle atención al ritmo circadiano y ver qué pide el cuerpo.
Así como en la naturaleza, es de la vida misma tener días más alegres y días más… a ver, no voy a decir ninguna de las palabras usuales, voy a pensarlos como días de introspección y de contacto interior. Pero eso no significa desconocer que también podemos pasar por días grises, o incluso negros.
Se lo que es la depresión. Luego del segundo ciclo de quimioterapia bajé a los infiernos de la depresión. Fue una experiencia que ronda lo aterrorizante, para quien haya leído Harry Potter puede entender de qué se trata pensando en lo que hace un dementor, como se nutre de tus recuerdos felices, como te absorbe hasta el último instante de sol de tu alma. Tuve que luchar a brazo partido contra estos momentos, pero me dejaron la comprensión y la capacidad de entender a quienes los padecen o los han padecido.
Hoy no bajo la guardia. Los días nublados son los días que más atención me presto, que más conecto conmigo y más pongo a brillar mi sol interior. Es un aprendizaje del Aquí y el Ahora, diario, de cada momento donde la tentación de sucumbir en un ánimo melancólico se presenta seductora. Cuidado amigos, la seducción de la tristeza es potente y nos ofrece beneficios secundarios que tienen que ver con la victimización y lejos de lo que se cree que es una pérdida de control, en realidad es el intentar controlar todo a través de presentarnos como víctimas.
Cuando me descubro tratando de controlar todo me pongo a trabajar en liberarme, en dejar los controles, en imaginarme en una isla paradisíaca y desconocida sumergiéndome en un mar de corales y peces de colores que nunca haya visto. Lo desconocido nos asusta porque no tenemos el control, pero ahí, en la tierra de lo desconocido, es donde nos esperan las verdaderas aventuras que nos hagan sentir vivos. No hablo de peligro, tu isla paradisíaca puede ser la terraza de tu casa, hablo de la posibilidad de disfrutar cada día sin perdernos un minuto, sabiendo que el sol siempre vuelve a salir, y que los días grises también pueden ser nuestra escuela.
Te deseo que vivas un hermoso día!

Deja un comentario