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Epigenética

Una de las cosas que me obsesionaron cuando me diagnosticaron cáncer fue averiguar si se debía a una condición genética que podía haber transmitido a mis hijos. Esta es una idea que nos han metido en la cabeza durante mucho tiempo, hemos visto como actrices de Hollywood mutilaban su cuerpo para evitar el cáncer, nos han llevado a realizar evaluaciones de nuestros genes para «predecir» si íbamos a desarrollar cáncer o no. Y muchas cosas más.

Así descubrí la Epigenética y me puse a tomar cursos con Bruce Lipton.

Así aprendí que creer que los genes son los responsables de un cáncer es colocarnos en una posición de víctimas de la vida donde nada podemos hacer. Entender cómo funcionan los genes, cómo se activan, cómo el medio ambiente influye en las enfermedades y sobre todo, entender que el medio ambiente de los genes es la célula y que nuestra propia sangre es el medio ambiente de nuestras células cambió para siempre mi perspectiva, mi forma de ver el mundo.

Si yo tenía tres trabajos, años de stress crónico, varios episodios de distintos tipos de violencia en mi vida, mucho sentimiento de injusticia incrustado en mi cuerpo, y sobre todo, sin haber trabajado el perdón hacia otros y hacia mi misma, el medio ambiente de mis células estaba lleno de desamor, de rencor, de cortisol y de otras sustancias, fabricadas por mi propio cuerpo, que me transformaban en el ecosistema ideal para que las células cancerígenas se desarrollaran.

Este fue mi caso. No tiene que ser ni el tuyo, ni el de tu amiga ni el de un familiar. No generalicemos porque acá si que cada subjetividad es única. No estoy diciendo que sólo el stress te va a hacer desarrollar un cáncer, estoy diciendo que la Epigenética ha demostrado que no somos las víctimas de los genes y que no es cierto que no podamos hacer nada al respecto. También ha demostrado que no es necesario que vayas a mutilar tu cuerpo para evitar esta enfermedad ni ninguna otra. Pero en cambio sí va a ayudar que te alimentes bien, que no fumes, que te ejercites y que medites, por poner algunos ejemplos.

La buena noticia que trae la Epigenética es que podemos retomar el control y darnos cuenta que no estamos atados de manos. Que podemos hacer el cambio. Yo lo descubrí cuando ya tenía el diagnóstico, pero te prometo que no es necesario llegar a ese extremo. 

Hoy NO vengo a decirte que estoy agradecida por haber tenido cáncer, pero si vengo a contarte que a partir de esa enfermedad toqué fondo y mi vida cambió. Que fue lo que me puso contra las cuerdas y me llevó a tomar el control, con mucho miedo, pero decidida a hacer algo bueno con lo que me estaba pasando, fuera cual fuere el resultado. Y como se ve que el Universo me conoce y tiene claro que puedo olvidar con facilidad las dificultades, me trajo algo que me obliga a estar siempre atenta y cuidando mi medio ambiente.

Mi medio ambiente interno, mi sangre, mi propia homeóstasis, es mi templo. Y la única que puede cuidarlo soy yo, transformada en Guardiana de mi vida, habiendo aprendido a hacer pausas y observar por donde voy, como alimento en todos sentidos a este envase 3D. Aprendí y aprendo mucho, sobre todo de mi propio recorrido, de mi propia experiencia. Y eso se transformó en una herramienta más para ayudar a otras personas a que aprendan antes y no lleguen al extremo.



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