«Sigue al conejo blanco» fue y es mi primer blog, donde comencé a escribir todo lo que quería.
En algunos momentos este blog es reflejo de mis estados de ánimo, de mis procesos internos, de mi trabajo, de mi evolución profesional. Pero hoy, re leyendo palabras, letras, ideas, sentires, me doy cuenta que siempre me vuelvo a encontrar en cada cosa que escribí.
Durante algún tiempo mantuve algunos posteos en privado. Durante algún tiempo todo el blog estuvo en privado. Y hoy decidí dejar de privarme de estos aspectos míos y liberar lo que fue dicho, lo que fue escrito, como un acto de generosidad a mi misma, como un movimiento de reconocimiento a todo lo que he transitado. Porque hay un momento de la vida que el único reconocimiento que necesitamos es el propio, y hoy quiero agradecer a la que fui, a lo que sintió, a lo que vivió, por traerme hasta aquí.
Con este post quiero dar inicio a una nueva etapa. Se viene un trabajo de hacer orden en diversas publicaciones, de poner cosas en su lugar, de ordenar otras páginas que he construido y conjugar todo en un sólo sitio. Porque esta diversidad mía, propia, soy básicamente yo. Hoy no puedo definirme como abogada, psicóloga, cocinera, escritora, youtuber, creadora de contenido, docente… cada una de esas definiciones son parciales. Tampoco me alcanza con decir que soy mujer, madre, amiga, amante y amada, madre adoptiva de mis peludos, ni un montón de cosas más. Cada una de estas definiciones es parcial. Hoy soy Inés, hoy no quiero definirme, hoy prefiero pensarme sólo como una persona que siente y que comparte herramientas para ayudar a otros.
Por eso, tal vez en algunos de esos aspectos, encuentres una ayuda. Por eso me decidí a poner orden a tanta información y agruparla en un mismo espacio. Y por eso decidí volver a escribir, porque es tal vez una de las cosas que mejor se me dan y que más me ayudan.
Querido lector, espero que podamos retomar nuestro diálogo silencioso (o no tanto).
Con amor, Inés

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