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Beneficios de la dieta cetogénica durante la perimenopausia y la menopausia

Cuando llegamos a los 40 o 50 años, muchas de nosotras sentimos que el cuerpo ya no responde igual. El cansancio se acumula, el peso cambia de lugar, el sueño se vuelve irregular y muchas veces sentimos que perdemos el control de lo que antes era natural. La perimenopausia y la menopausia no son enfermedades, pero pueden sentirse como un torbellino físico y emocional.

La buena noticia es que hay herramientas poderosas para atravesar esta etapa con bienestar. Y una de ellas es la alimentación cetogénica.

La dieta keto no solo cambia la fuente de energía principal del cuerpo (de glucosa a grasa), sino que también modifica nuestro metabolismo, nuestras hormonas y la forma en que sentimos hambre y saciedad. Al reducir los carbohidratos, baja la insulina, se activa el uso de grasa corporal como combustible y se estabilizan los niveles de azúcar en sangre. Como resultado, se reduce el almacenamiento de grasa y el cuerpo se vuelve más eficiente para quemarla.

Además, este tipo de alimentación influye directamente sobre dos hormonas clave: la grelina (hambre) y la leptina (saciedad). La keto bien planteada puede disminuir la grelina y mejorar la acción de la leptina, lo que reduce el apetito de forma natural y nos ayuda a comer con conciencia y sin compulsión.

Uno de los grandes desafíos de la perimenopausia es la inflamación. Con la caída de estrógenos y progesterona, muchas mujeres comienzan a experimentar síntomas como sofocos, insomnio, dolor articular, niebla mental, cambios de humor, aumento de peso y fatiga. Todos estos síntomas tienen un componente inflamatorio. Y ahí es donde la dieta cetogénica puede ser una gran aliada: ayuda a reducir esa inflamación desde la raíz.

A nivel nutricional, durante esta etapa necesitamos más que nunca cuidar nuestros huesos, músculos, hormonas y sistema nervioso. Nutrientes como las grasas saludables (especialmente los omega-3), la vitamina D, el calcio, el complejo B y las proteínas de calidad son fundamentales. La keto, bien organizada, cubre todas esas necesidades.

Además, las cetonas que se producen al estar en cetosis no solo alimentan nuestros músculos y corazón, también atraviesan la barrera hematoencefálica y nutren el cerebro, mejorando la concentración, el estado de ánimo y la claridad mental. Muchas mujeres reportan sentirse más enfocadas y emocionalmente estables.

El sueño mejora, el apetito se regula, la energía se estabiliza. Y todo esto sin pasar hambre ni vivir contando calorías.

Por eso digo que la dieta keto puede ser una revolución interna, sobre todo en esta etapa. No se trata de buscar el cuerpo perfecto, sino de recuperar tu energía, tu vitalidad, tu claridad. Porque esta etapa también puede ser el comienzo de una nueva versión de vos misma, más consciente, más fuerte y más libre.

Los otros aspectos que te sugiero tengas en cuenta son el emocional, el psicológico y el espiritual. Por qué? Porque no se trata sólo de biología sino de un antes y un después en tu vida como mujer.

Nos han enseñado a que la menopausia es un final, el final del ciclo menstrual, el final de la fertilidad, el final de la juventud. No nos contaron que luego de transitar este proceso resurgimos más sabias, más empoderadas, más enfocadas y más libres. Resulta fundamental que puedas ir a fondo y saber con qué programas o conceptos tienes atada la palabra menopausia, para trabajar en lo que haya que trabajar y comprender que en la vida no hay etapas mejores y peores, sino que cada etapa tiene sus propias características y todas pueden vivirse plenamente.

También va a influir cómo las mujeres de tu familia hayan vivido este período. Y si tienes hijas, es una excelente oportunidad para mostrarles una forma de asumir la vida distinta. Desprendiéndote de prejuicios y de mitos, abrazando lo que viene con alegría, porque te aseguro que una de las cosas que más vas a comenzar a vivenciar es tu propia libertad.

Ayuda a tu biología con una alimentación consciente y con buenos hábitos, transforma tu estilo de vida en uno sostenible que sea representativo de que has decidido hacerte cargo de ti misma y de tu propio cuidado. Y cuidado no es castigo, no es pasar hambre, no es tratarte mal ni decirte cosas feas. Cuidarte es abrazarte y mimarte.



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