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Descubrí lo que de verdad te alimenta (y no está en el plato)

Introducción

“Somos lo que comemos” es una frase que seguramente escuchaste miles de veces.
Pero hoy quiero invitarte a ir más allá: somos mucho más que lo que comemos en términos de comida. Nos alimentamos de palabras, de emociones, de recuerdos, de compañía, de entornos. Y muchas veces eso pesa tanto —o más— que el alimento mismo.

Podés comer el plato más sano del mundo: keto, orgánico, vegetariano, gourmet. Pero si lo hacés en medio de una discusión, ese plato se convierte en veneno. La alimentación nunca se trató solamente de comida.

El primer registro: alimento y amor

Cuando un bebé nace y es puesto al pecho de su madre, ocurre un acto fundante. En ese momento, se imbrincan (como decimos en psicoanálisis) dos dimensiones inseparables: el alimento físico para el cuerpo y el alimento emocional que proviene del amor y los sentimientos de la madre.

Desde ahí, cada vez que comemos, nuestro cerebro no solo procesa nutrientes: también toma noticia del contexto emocional. Ese primer registro queda tatuado a fuego en nuestra memoria afectiva. Por eso, comer nunca es solo comer.

El dulce y la emoción

Quizá te preguntaste por qué, cuando estamos tristes, aparece la necesidad de algo dulce. La explicación está en ese mismo primer registro: la leche materna es dulce, y queda asociada con el consuelo, con el amor, con el sentirse acompañado.

Por eso, cuando el contexto emocional de la comida es malo —discusiones, peleas, tensión, estados de alerta—, el alimento no se procesa de la misma manera. El cuerpo “lee” la emoción y reacciona.

Lo que nos enseñan las Zonas Azules

En distintas partes del mundo se han identificado las llamadas Zonas Azules, regiones donde la gente vive más años y en mejor estado de salud. Uno de los factores que se observó es que la comida es un ritual compartido.

En Cerdeña, en Okinawa o en Nicoya, las comidas son momentos de reunión, alegría y pertenencia. Allí no se discuten problemas ni se consumen malas noticias en la mesa: se comparte, se conversa, se ríe.

Estudios señalan que la calidad de las relaciones sociales es un factor determinante de longevidad, incluso por encima de la dieta o el ejercicio físico aislado. En Italia y España, países con altas tasas de longevidad, el acto de comer sigue siendo —al menos en las generaciones mayores— un ritual social. Y esa conexión es tan nutritiva como el alimento mismo.

Consejos para que tu comida te alimente de verdad

1. Nunca discusiones a la hora de la comida.
   Si aparecen conflictos, es preferible dejar de comer y retomar más tarde en un ambiente tranquilo.

2. Comer sin pantallas.
   Celulares, tablets o TV fuera de la mesa. El momento de comer es el momento de mirarnos a los ojos, de escucharnos, de compartir.

3. Transformar la comida en un ritual de gratitud.
   Agradecer por el plato que tenemos delante, poner amor en la preparación de la mesa y en la manera de servir.

4. Crear un entorno agradable.
   No hace falta lujo: hace falta intención. Una mesa puesta con cuidado, un clima sereno, voces calmadas.

5. Elegir bien con quién compartir.
   No te resignes a comer con personas que no te hacen bien. El cuerpo registra esas tensiones.

Más allá del plato

No todo lo que nos alimenta está en un plato.
Las palabras, la compañía, el clima, el entorno emocional influyen en cómo asimilamos lo que comemos.

Nuestro cuerpo no se nutre solo de química: también de emociones.
Por eso, prestá atención no solo a qué comés, sino también a cómo y con quién lo hacés.

Para seguir profundizando

– Blue Zones Project (Dan Buettner): https://www.bluezones.com
– Estudio sobre capital social y salud en Italia: arXiv:1408.1671
– National Geographic – Secrets of the Blue Zones: https://www.nationalgeographic.com/pages/topic/blue-zones
– PMC – Lessons from the Blue Zones for longevity: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6125071/

Cierre

No todo lo que nos alimenta está en el plato.
Y no todo lo que está en el plato nos alimenta.

Preguntate hoy: ¿de qué me estoy alimentando en realidad?
Si algo de esto resonó con vos, te invito a dejar tu comentario y a compartirlo con alguien que pueda necesitar este mensaje.



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