SIGUE AL CONEJO BLANCO

Si podés soñarlo, podés lograrlo


La vida es una calle de sentido único…

No podemos dar marcha atrás. Estamos vivos, no podemos permanecer estancados en el mismo lugar, cada paso que avanzamos no puede deshacerse. Podemos dar un paso al costado, podemos elegir si seguir por una calle o por otra, si paramos para mirar las vidrieras, si nos detenemos porque estamos cansados, si avanzamos acompañados o si caminamos solos. Podemos llevar a otros de nuestra mano, o dejarnos llevar. Podemos pensar que vivimos en Venezia y que la corriente es la que nos mueve. Podemos hacer muchas cosas, pero no podemos volver ni un solo paso atrás.

Y avanzamos o nos estancamos sin saber hasta donde llega nuestro camino. En nuestro paso por este mundo, nuestro camino tiene un numero finito de calles. En algún punto el camino se termina. Y a cada rato nos olvidamos y tenemos que volver a recordarlo para no desperdiciar minutos ni momentos.

Elegimos el escenario. Aunque nos parezca que los acontecimientos aparecen solos, no es cierto, somos nosotros los que armamos el paisaje y los que podemos entrar y salir. El sufrimiento no es obligatorio, aunque muchas veces nos guste revolvernos y sentir dolor y creernos que somos víctimas…

Construimos el paisaje, levantamos el escenario, somos los directores de nuestra vida, elegimos a los actores, decidimos si nos subimos y tenemos un lugar protagónico o si dejamos a otros. Y hasta nos podemos dar el gusto de distinguir entre el deber y el querer, entre el querer y el poder, y saber cuándo hacemos algo por obligación, cuando porque queremos, cuando porque es lo único que podemos hacer y cuando tenemos que esperar.

Podemos incluso decidir vivir un drama perpetuo.

Podemos no darnos cuenta que a pesar del libreto que otros nos preparen, muchas veces vamos a tener que improvisar.

Podemos llegar a entender que cosas que se iniciaron como un drama pueden dar lugar a los hechos que luego serán recordados como los mejores momentos de nuestras vidas. Y a la inversa.

Lo que no podemos hacer es darle vuelta la cara a la responsabilidad, no ser conscientes que aunque nos parezca que somos esclavos de decisiones ajenas, ¡no es cierto! Siempre hay alguna alternativa cuando estamos metidos en alguna situación en la cual creemos que somos cautivos.

A veces es más fácil dejarse llevar. Pero pagamos con nuestro corazón y con nuestra libertad. Y pagamos de la peor forma: desperdiciando tiempo, desperdiciando VIDA. No hay forma de volver atrás…

¿Cuánto tiempo podemos desperdiciar mintiéndonos a nosotros mismos? ¿Cuánto tiempo podemos pasar sin admitir ante nosotros mismos lo que sentimos? ¿Cuánto tiempo vamos a dejar pasar hasta decirle a las personas que amamos que las amamos…?

¿Sabemos hasta cuándo vamos a vivir como para seguir desperdiciando vida?

20110418-013319.jpg



2 respuestas a “La vida es una calle de sentido único…”

  1. ESTOY PARADA EN UNA CALLE POR DONDE PASA EL TREN, PERO EL TREN NO IMPORTA PA DONDE VA, LO Q SI ME PREOCUPA Q LA BARRERA ESTA BAJA, TODAVIA NO PASO EL TREN ….

  2. Me gustó este post. Es cierto: la vida no tiene ni botón de rewind, ni de delete, ni de algo que se le parezca. No podemos ni retroceder ni borrar. Y de nosotros depende si sufrimos largamente por algo, o si nos levantamos y seguimos el camino. Me gustó la última frase.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.