Ahora que vivo en Italia estoy descubriendo nuevas costumbres en torno a la Navidad. Acá se comienza a hablar de los preparativos de la Navidad al día siguiente de Halloween o incluso antes. No hay que esperar al 8 de diciembre para armar el árbol, y podés empezar a decorar y a prepararte para la Navidad ya en noviembre.
Para mí la Navidad tiene un simbolismo que trasciende lo religioso. Es una fecha clave para enfocarnos en los comienzos, en la esperanza en algo mejor. Pero esto es una construcción que pude realizar yo dejando de ser quien era al mejor estilo de lo que describe el Dr. Joe Dispenza, ya que mis Navidades eran básicamente momentos que mi papá y mi abuela vivían con mucha tristeza.
Mi abuelo falleció cuando mi mamá estaba embarazada de mi, y mi madre falleció cuando yo tenía tres años. Así que las Navidades que yo recuerdo eran mi abuela, mi papá y yo. Y pese a que ellos hacían un esfuerzo enorme para que yo tuviera una feliz Nochebuena y una hermosa Navidad, y a pesar que se armaba el arbolito, se hacía una mesa especial y se comía exquisito (mi abuela Rosa era una gran cocinera), la tristeza por las ausencias flotaba en el aire.
Tuvieron que pasar muchas cosas en mi vida para que yo hoy sonría pensando en la Navidad. En esta Navidad 2023 no se, por ejemplo, si lograremos estar juntos con mis hijos. Una de mis hijas vive en México, mi hijo vive en Madrid, España y hasta hoy vamos a festejar en mi casa mi hija Candy, su amiga Bianca y yo. Y digo “vamos a festejar en mi casa” porque tengo que necesariamente corregir: no es cierto que no vayamos a estar juntos con mis hijos, vamos a estar tan juntos como hoy nos sentimos, ya que aprendimos a vivir y sentirnos cerca más allá de la distancia espacial.
Porque la distancia no es sólo el espacio geográfico que te separa de alguien. Casi te diría que esa distancia es intrascendente. Claro que la proximidad física es la que te permite el abrazo, pero aprendí a ver la vida desde la gratitud, desde lo que hoy tengo para agradecer, en lugar de enfocarme en las ausencias o en las pérdidas.
De hecho, creo que no hay forma de perder una madre o un padre, hay una despedida del cuerpo físico, pero luego del duelo viene el reconocimiento que hay personas que nunca se van de nuestra vida aunque no esté.
Enfocarse en la gratitud eleva nuestra vibración. Si yo hoy puedo agradecer un nuevo día de vida al abrir los ojos por la mañana, y agradecer antes de dormirme el haber disfrutado ese día de vida, puedo pasar la Nochebuena o la Navidad en mi casa con mis gatos y perros y festejar y celebrar igual, sin esa tristeza flotando. Porque el amor a los que amo es tan fuerte que no hay forma de sentirme lejos de ellos.
Entonces, preparo la Navidad con alegría, pensando en la niña interior que miraba a su alrededor y veía a su padre fumando y mirando al cielo, sumido en la tristeza. Hoy lo abrazo a él, que hizo lo que pudo, y me abrazo a mi, y me regalo una Navidad llena de magia, disfrutando día por dia todos los preparativos.
Pensar en hacer un vlog en mi Canal secundario de YouTube (https://youtube.com/inestornabene) con cada día previo a la Navidad desde mañana primero de diciembre es un regalo a esa niña que fui, es darle y darme lo que no estuvo en ese momento, pero no desde lo material, sino poniendo alegria donde antes hubo tristeza.
Cómo eran tus Navidades cuando eras niño o niña? Cómo son ahora? Ya sabés que podés dejarme tu mensaje por mensajes directos en mi cuenta de Instagram https://instagram.com/inestornabene, por acá o enviandome un mail a inestornabene@gmail.com

Deja un comentario