No escuches a nadie.
Nunca es tarde.
Nunca es “ya soy viejo”, “ya soy vieja”.
Nunca es “y si fallo?”
Nunca es “y si sale mal?”
El único “y si…” que te va a perseguir toda tu vida hasta tu última respiración es “y si lo hubiera hecho?”.
La vida es UNA y sólo va para adelante. Nunca retrocede.
Reiníciate todas las veces que te hagan falta!
Nunca vas a volver a ser tan joven como hoy, sin importar la edad que tengas.
La fuerza viene de tus sueños.
No escuches nada que no sea la voz de tu corazón.
Y qué si no sale como querés? Vas a aprender! Vas a decir “lo intenté”, vas a apoyar la cabeza en tu almohada con mucha paz, porque fuiste fiel a vos mismo, a vos misma.
Y qué si las cosas no son como imaginaste? Pueden ser aún mejores, pueden dejarte enseñanzas, pueden abrirte puertas y ventanas que ni siquiera imaginabas…
De lo único que nos arrepentimos al final de nuestra vida es: de no haber amado más, de no haber pasado más tiempo con nuestros seres queridos, de haber perdido tanto tiempo en el trabajo y con la cabeza metida en los problemas… No lo digo yo, lo dicen todas esas encuestas que se le hacen a las personas que están por partir de este plano.
Anímate a descubrir qué querés, anímate a hacerle lugar a tu deseo. Tenés una sóla vida, hacé que cada día cuente.

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