Cuántas veces repetimos cosas
simplemente porque las escuchamos
una y otra vez en alguna red social
pero no tenemos la menor idea
si lo que decimos es cierto?
Un cambio cultural. En marzo de 2006 nació Twitter y marcó un hito en la forma de comunicarnos: impuso un límite. Twitter surgió como un nuevo formato de mini blogging, donde en lugar de realizar un posteo convencional y libre, se podían dejar entradas limitadas a 140 caracteres (con una reserva de 20 para el nombre de usuario, lo que daba un total de 160 caracteres).
Cuatro años después, en el 2010, llega Instagram como plataforma para compartir fotos con texto. Otra plataforma, Vine, comprada por Twitter, se lanza en el 2012 con un eje central: videos de 6 segundos de duración. Un año después Instagram entra en competencia y lanza la posibilidad de subir videos de 15 segundos. En el 2016 llegan las historias, mismo año en que Twitter anuncia el cierre de Vine.
También el 2016, pero en China, se hace popular la plataforma de videos Douyin que apenas un año después y fusionándose con otra empresa del ámbito de la música, haría su lanzamiento internacional: había nacido TikTok. Para el 2020 se convertiría en una de las plataformas (o redes sociales) más descargadas a nivel mundial.
Instagram reacciona con la creación de los reels. YouTube no quiere quedarse afuera del mercado de los videos cortos y en el 2021 intenta posicionar sus Shorts. En sólo 15 años la forma de producir y consumir información había sido revolucionada.
Hasta acá un apretadísimo e incompleto resumen de como se fue institucionalizando la brevedad extrema en el ámbito de las plataformas que se identifican como redes sociales. Twitter, junto con Vine y otra plataforma que tal vez recuerdes -Snapchat- pusieron en marcha nuevas reglas que premian, hasta hoy, el contenido corto, rápido, con un gancho potente y sobre todo, que consigan retener al usuario.
Este cambio, esta verdadera revolución, no fue sin consecuencias. En casi veinte años el uso de las redes sociales pasó de ser un medio para contactar con otras personas a un espacio donde se consume información de todo tipo, desde recetas de cocina hasta un recorrido por la vida de actrices, actores y deportistas, humor, inspiración, motivación, consejos para hacerte rico, contenido educativo y todo, absolutamente todo que podamos imaginar. Cada plataforma tiene sus propias reglas y restricciones pero básicamente lo que se premia es el engagement, o sea, la retención del usuario la mayor cantidad de tiempo posible dentro de la plataforma.
Pero: qué pasa cuando las «redes» se convierten en nuestra única biblioteca y fuente de información?
El fenómeno de la ilusión de saber. Una de las observaciones que podemos realizar, querido lector, es cómo el consumo exclusivo de contenidos breves en redes va generando en las personas la ilusión de saber, reemplazando el pensamiento crítico. A fuerza de reels, shorts, videos en TikTok e hilos de Twitter que se repiten sin cesar, las personas creen entender un tema luego de una exposición superficial. Si querés hacer una prueba, basta pedirle a cualquier persona que sostiene con fe algo que vio en alguna de estas plataformas que te explique con precisión el concepto y sus fundamentos y ver cómo hace agua.
El formato breve da una sensación de comprensión instantánea, y a la vez, efímera: luego de ver uno tras otros varios videos cortos difícilmente podemos explicar eso que creímos entender. Se produce algo que podríamos llamar mecanismo de repetición acrítica.
Este efecto de repetición acrítica se produce por varios factores:
- El efecto de mera exposición: repetir un mensaje, verdadero o falso, aumenta su familiaridad y se percibe como cierto, genuino;
- La popularidad percibida como autoridad: la cantidad de likes y seguidores que tiene un creador de contenido influye directamente en su credibilidad (un sesgo heurístico: «si muchos lo siguen, debe ser cierto lo que dice») y en la confianza que genera;
- La elección casi automática es consumir contenidos livianos, fáciles, digeribles en momentos claves: viajes, esperas, momentos de aburrimiento. Agarrar el teléfono se transforma en un gesto automático al que le sigue abrir alguna plataforma para distraernos con el primer video que aparece. Sobre este tema hay bastante bibliografía que explica la intervención de neurotransmisores, aunque te adelanto que si en algún momento escuchaste el concepto «intoxicación de dopamina» es algo metafórico.
Qué son las plataformas / redes sociales y cómo nos moldean? Para decirlo de una forma muy simplificada y en pocos caracteres (guiño), las plataformas son programas digitales manejados por grandes empresas que ganan dinero con el uso que hacemos de ellas.
Quiero que en este punto, querido lector, me entiendas bien: para mi, estos programas / plataformas no son ni malas ni buenas, simplemente son productos digitales.
La brevedad o inmediatez que promueven las empresas que las administran no es, tampoco, intrínsecamente negativa, pero cuando no se acompaña, por nuestra parte, de otras actividades, como el acceso a fuentes o lecturas más profundas, crea un terrero muy muy fértil para creencias superficiales o incluso erróneas.
Consecuencias cognitivas y culturales. Qué promueve el empobrecimiento cognitivo o embrutecimiento? La atención fragmentada, el consumo en micro-momentos, la comodidad, la facilidad de acceso, la inmediatez, la pérdida del hábito de la investigación, el conformismo cognitivo y la economía de la atención.
Hace casi veinte años Twitter nos entrenó para decir todo en forma resumida: en 140 caracteres, obviando signos de puntuación, verbos, utilizando abreviaturas y metiendo a millones de personas en la brevedad obligada. La brevedad se expandió a otras plataformas y a otros formatos, porque el pasar de lo breve a lo breve mantenía -nos mantenía y mantiene- enganchados y supuestamente atentos… nos mantenía y mantiene más tiempo dentro de la plataforma. La repetición (un twitt tras otro, un videíto tras otro) reemplazó el análisis. La ilusión de que sabemos es una de sus consecuencias.
Fenómenos como la illusion of explanatory depth y el mere exposure effect están documentados, al final de este artículo te voy a dejar referencias por si querés ir a las fuentes. El consumo masivo de contenidos sin fuente citada, sin investigaciones que las respalden pero dichas por figuras que hoy se consideran populares, son idóneas para reforzar creencias -verdaderas o falsas- y para que se mantenga la superficialidad del análisis.
Otras consecuencias son:
- reducción de la atención sostenida (relacionado con la necesidad del cerebro de buscar gratificación inmediata),
- sobrecarga cognitiva (la competencia entre toda la información que vas incorporando),
- fragmentación del pensamiento (la exposición constante a microcontenidos estimula la asociación rápida y superficial y dificulta el pensamiento profundo y la elaboración de ideas complejas),
- menor memoria de trabajo y consolidación de la memoria a largo plazo (recuerdos frágiles y volátiles) y
- disminución de la tolerancia al aburrimiento, entre otras.
Dentro de las consecuencias culturales es fácil observar como se ha normalizado la inmediatez como un valor, no sólo en estas plataformas sino en otros ámbitos: se premia lo rápido, lo «viral» y se desplazan los procesos de verificación, análisis y continuidad. Lo que hoy es noticia y capta la atención, se desvanece ante la nueva noticia y la anterior cae en el olvido.
Otra de las consecuencias es el predominio de lo emocional de alto impacto tendiente a priorizar la reacción: indignación, ternura, humor. Esto es lo que genera enganche e interacción.
Como ya esbocé en otro párrafo, las cámaras de eco y la polarización: los algoritmos personalizan tanto la experiencia que cuando ves algo, te muestra más de lo mismo, reforzando creencias y reduciendo la exposición a perspectivas distintas (esto podés usarlo a tu favor, más abajo te lo cuento).
Hay más consecuencias, pero siento que este texto ya se está haciendo eterno (chiste!).
Y cómo hacemos para que no nos crezcan orejas de burro? Tranquilo lector, que si llegaste hasta acá es porque no le escapas a la lectura «larga». Para tu alivio te cuento: el diseño de estas plataformas facilita el acceso rápido a contenidos breves, lo que reduce la probabilidad de buscar a posteriori, porque lo que se conoce como scrolleo (la acción de pasar con el dedo sobre la pantalla del teléfono de un video a otro) te va a hacer muy difícil la tarea de recordar qué te había llamado la atención hace dos minutos.
Los algoritmos de las plataformas priorizan el contenido que mantiene al usuario dentro, enganchado, el mayor tiempo posible, independientemente de la profundidad o el rigor del mensaje. Si caíste en esta trampa, te voy a dejar una serie de consejos para que puedas utilizar las «redes» con ventaja para vos.
Tenemos una alternativa: que el uso de estas plataformas se realice en forma consciente, de manera selectiva e intencional. Esto va a generarte un poco más de trabajo, pero vas a tener beneficios claros.
- Curá tus plataformas: esto significa seleccionar y elegir de manera consciente el contenido que querés ver en tus redes sociales para que esté alineado con tus intereses. Básicamente se trata de tomar el control y dar vuelta el juego, utilizando los algoritmos a tu favor. Te pongo un ejemplo: en Instagram tengo varias cuentas que son temáticas: en una sólo veo recetas de cocina, en otra memes, otra la utilizo sólo con contenido italiano y así con varias temáticas. Lamentablemente es la única forma que he encontrado hoy para evitar el salto entre temas dispares. Si por curiosidad me quedo viendo algo y luego ese tema se repite, utilizo la posibilidad de señalar que no me interesa para que no vuelva a aparecer
- Si utilizas las plataformas como recurso educativo (que lo hay y muy bueno) tenés que separar también y diferenciar lo educativo del mero entretenimiento. Utilizá una cuenta para ver exclusivamente contenido educativo temático y utilizá otra cuenta para ver videos de gatitos. Sería como la versión del «nicho» que padecemos los creadores de contenido, pero al revés
- Antes de compartir contenido porque te pareció interesante, especialmente si afirma algún tipo de conocimiento, confirmá la fuente y de esta forma evitás sumarte a la desinformación generalizada
- Limitá el tiempo que usas las plataformas y en especial, la intermitencia (agarrar automáticamente el celular, sin pensarlo, abriendo las aplicaciones por inercia sin ningún sentido concreto). Podés dedicar una cantidad (la que vos consideres útil) al día para las «redes», poner el foco en eso, tu plena atención, y luego salir. Y observar qué genera esta limitación en tu vida.
Querido lector: no se trata de abandonar las plataformas, las redes, los teléfonos y recluirnos en una isla desierta. Se trata de aprender a utilizarlas a nuestro favor y evitando que nos perjudiquen. Volver a la lectura en papel, a los cursos, a los seminarios, a los debates presenciales y a la curiosidad que nos lleve a investigar.
La evolución de internet y de las herramientas informáticas nos permite investigar y acceder a una cantidad de información como nunca antes en la historia de la humanidad. Hoy no necesitamos memorizar datos de batallas y nombres de montañas y ríos porque la información está al alcance de los dedos. Pero lo que sí necesitamos es aprender a distinguir la información y el uso que hacemos de ella. No por repetirse algo muchas veces se transforma en una verdad revelada. El riesgo está en el consumo exclusivo y acrítico, no en el buen uso.
Te invito a la reflexión: Cómo estás usando las redes sociales? Cómo podés usarlas a tu favor sin perder la curiosidad ni la búsqueda de certezas.
Espero que estas reflexiones te resulten útiles. Te dejo abajo algunas referencias para que puedas profundizar (la lista es mucho más larga, si te interesa el tema me pedís más referencias en los comentarios) y como siempre, te leo en los comentarios. Recordá suscribirte para recibir en tu mail cada nueva entrada del blog.
- Illusion of knowledge through Facebook news? Effects of snack news in a news feed on perceived knowledge, attitude strength, and willingness for discussions, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563219303188
- The misunderstood limits of folk science: an illusion of explanatory depth, https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3062901/
- Eco Chamber, https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Echo_chamber_(media)&oldid=1303391033
- Science vs Conspiracy: collective narratives in the age of (mis)information, https://arxiv.org/abs/1408.1667?
- Pew Research Center (2023). Social Media and News Fact Sheet. Datos sobre el porcentaje de personas que usan redes como fuente principal de noticias, https://www.pewresearch.org/journalism/fact-sheet/social-media-and-news-fact-sheet/
- Newman, N. et al. (2024). Digital News Report 2024. Reuters Institute. Panorama global sobre consumo de noticias online, https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2024
- Fazio, L. K., Brashier, N. M., Payne, B. K., & Marsh, E. J. (2015). Knowledge does not protect against illusory truth. Journal of Experimental Psychology: General, 144(5), 993–1002, https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2Fxge0000098
- Carrier, L. M., et al. (2015). Causes, effects, and practicalities of everyday multitasking. Developmental Review, 35, 64–78., https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0273229714000513?via%3Dihub

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